Cuando se trata del frigorífico, su correcto funcionamiento es crucial para mantener la frescura y seguridad de los alimentos que almacenamos. En nuestra rutina diaria, estamos atentos a cualquier fallo; sin embargo, si estamos de vacaciones, la situación puede complicarse, particularmente si hay una avería menor y el electrodoméstico parece seguir operando con normalidad.
¡El enemigo invisible! Apagones
Un escenario común que enfrentamos durante el verano es el incremento de las temperaturas y, con ello, las interrupciones en el suministro eléctrico, especialmente debido a las tormentas eléctricas que son propias de esta época. Estos apagones pueden dejar nuestros frigoríficos sin energía durante horas, lo que resulta en la pérdida de alimentos perecederos.
Lo preocupante de esta situación es que, al regresar a casa, podríamos encontrarnos con que todo parece estar en orden: paneles de luz encendidos y el frigorífico funcionando. Esto nos podría llevar a pensar que los alimentos siguen siendo seguros para consumir, lo cual no siempre es el caso.
¿Cómo podemos detectar si, durante nuestra ausencia, el frigorífico dejó de funcionar el tiempo suficiente como para comprometer la seguridad de los alimentos?
Apagones y frigoríficos: duración segura para los alimentos
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) proporciona directrices sobre cómo conservar adecuadamente los alimentos para evitar cualquier riesgo a la salud. En caso de un apagón donde el frigorífico deja de enfriar, el factor más crítico a considerar es la temperatura que alcanzan los alimentos:
- Si la falta de electricidad fue de menos de 4 horas, es probable que el frigorífico mantenga la temperatura adecuada para la conservación.
- Si el apagón excede las 4 horas, es esencial desechar alimentos perecederos como carne, pescado, pollo, leche, queso fresco y sobras, ya que podrían ser perjudiciales, incluso si se cocinan posteriormente.
Por otro lado, productos como refrescos, conservas, bebidas alcohólicas y chocolates, aunque se almacenen en la nevera, no requieren una temperatura fría rigurosa y son seguros para el consumo.
En lo que respecta al congelador, la Agencia de Seguridad Alimentaria de Estados Unidos indica que:
Un congelador lleno puede mantener una temperatura segura durante aproximadamente 48 horas (24 horas si está medio lleno y si la puerta permanece cerrada). Si la comida aún tiene cristales de hielo o está a 4 °C o menos, puede volverse a congelar de forma segura; sin embargo, su calidad puede verse afectada.
Estos consejos son útiles cuando hay un corte de luz y estamos en casa, o contamos con la información de alguien que pueda verificar la duración del apagón. Pero si nos hemos ido de vacaciones, será casi imposible conocer este dato sin una persona de confianza que pueda corroborarlo.
Si no contamos con esta información, hay varios trucos sencillos que podemos emplear para tener una idea del tiempo que estuvo sin funcionar el frigorífico.
Dos trucos sencillos para comprobar el estado del congelador
Opción número 1
Un método fácil y práctico para verificar si el frigorífico estuvo sin funcionar el tiempo suficiente para afectar la comida es el conocido como el “truco del cubito de hielo”. Este consiste en congelar agua en un pequeño recipiente, como un vaso o una bandeja de cubitos. Antes de salir de vacaciones, asegúrate de que estén bien congelados y luego colócalos en un tazón más grande o en una bolsa de plástico en el congelador, en caso de que se derritan.
Lo que buscamos con este truco es ver si los cubitos han cambiado de forma en nuestra ausencia, lo que sugeriría que hubo descongelación, aunque otros alimentos puedan parecer intactos porque, probablemente, hayan vuelto a congelarse tras restablecerse la electricidad.
Ante este escenario, la mejor opción sería deshacerse de todos los alimentos por precaución. Un bloque de hielo que se ha derretido indica que la temperatura del congelador superó los 0 °C durante un tiempo, lo que permite el crecimiento de bacterias y otros microorganismos en los alimentos.
Opción número 2
Por otro lado, hay otra variante de este truco que utiliza una taza, agua y una moneda. Simplemente, llenamos la taza con agua y la colocamos en el congelador un par de días antes de irnos. Cuando el agua esté completamente congelada, hay que colocar una moneda o un objeto similar de peso sobre la superficie del hielo.
Si el congelador se mantuvo a la temperatura adecuada, a nuestro regreso, la moneda debería estar exactamente en el lugar donde la dejamos inicialmente. Sin embargo, si hubo un apagón y el electrodoméstico dejó de funcionar, al volver, la moneda estará dentro del agua congelada.
Así que ya lo sabes, antes de llevarte un susto al regresar de tus vacaciones, aprovecha estos trucos sencillos para mantener la seguridad alimentaria en casa. Tu salud y la de tu familia es lo más importante, y anticiparte a estas situaciones es una excelente manera de proteger lo que más quieres.