Con el paso de los años desde el lanzamiento de una nueva consola, generalmente se espera que su precio disminuya. Esto se debe a la caída en los costos de los componentes y la manufactura. Sin embargo, la tendencia ha cambiado drásticamente desde la llegada de la actual generación de consolas de Sony, Microsoft y Nintendo, desafiando las expectativas de los consumidores.
Rompiendo la tradición: La nueva realidad de los precios
La PlayStation 5, lanzada en 2020, mantuvo su precio en Japón sin cambios hasta la mitad de 2024. Sin previo aviso, el 13 de abril, Sony decidió aumentar el precio de la versión digital de la PS5 en 50 euros, mientras que los precios de la versión con lector de discos y de la PS5 Pro se mantuvieron intactos. Esta jugada sorprendente dejó a muchos fans de la marca con la sensación de que algo no encajaba, pues la historia dictaba una caída de precios, no un aumento.
Por su parte, Microsoft no ha quedado fuera de esta estrategia. Desde el 1 de mayo de 2025, los precios de las consolas Xbox Series S y Series X también se incrementaron en 50 euros en Europa.
¡Un salto de precio generacional!
Este movimiento se produce en un contexto donde, a pesar de la llegada de un nuevo modelo de Nintendo, la Nintendo Switch 2, cuyo precio se disparó en 150 euros en comparación con su predecesora, los consumidores parecen resignarse a las subidas.
Con la escalada reciente de precios en Europa para las consolas de Sony y Microsoft, era solo cuestión de tiempo antes de que mismos cambios se dieran en Estados Unidos. Una vez más, la estrategia de anuncio de Sony fue la misma: un incremento un día para otro y sin previo aviso.
¿La excusa perfecta? El “entorno económico desafiante”
Cuando se trata de justificar estos aumentos, Sony ha optado por comunicarse de manera que suene familiar a otros fabricantes. La empresa ha mencionado un “entorno económico desafiante”, que en términos prácticos se traduce en cambios en las condiciones económicas y perturbaciones en la cadena de suministro que, en teoría, han encarecido los costos de producción.
Sin embargo, muchos analistas apuntan que las fluctuaciones en la política arancelaria de Estados Unidos están en la raíz de este encarecimiento. Desde los días de la administración Trump, se han visto alzas en los costos de producción y distribución que afectan a todos los rincones del globo.
La estrategia de Sony: Trasladar el costo al consumidor
Sony ha optado por un camino directo y simplemente ha trasladado estos costos a los consumidores. Aunque la compañía ha afirmado que tomó esta decisión a regañadientes, parece que han decidido que es mejor enfrentar la reacción de sus clientes que absorber los costos adicionales, algo que podría poner en jaque la distribución de la consola más vendida en Estados Unidos.
Con este nuevo ajuste, los precios finales de la PS5 en sus diferentes versiones en el mercado estadounidense son los siguientes:
– PS5 Digital: de 449,99 dólares a 499,99 dólares.
– PS5 con lector de discos: de 499,99 a 549,99 dólares.
– PS5 Pro: de 699 dólares a 749 dólares.
Curiosamente, los accesorios de la PS5 no sufrieron ninguna modificación de precio, lo que añade otra capa de confusión. En Europa, hasta ahora solo hemos visto un aumento en la versión digital, lo que deja abierta la posibilidad de que más aumentos se apliquen pronto en el viejo continente.
¿La calma que precede a la tormenta?
Sin embargo, en Latinoamérica, la situación es distinta. Hasta el momento, la región ha logrado evitar los aumentos que están golpeando a otros mercados, pero con los recientes movimientos de precio, no sería sorpresa que pronto se aplicaran incrementos también en esta área.
Para muchos gamers en Latinoamérica, esta es una noticia inquietante, pues ya enfrentan dificultades económicas y un aumento en el costo de las consolas representaría un nuevo obstáculo en su pasión por los videojuegos. Ahora, solo queda ver cómo evolucionará esta situación y cómo responderán los consumidores en este complejo entorno económico.