Conseguir la temperatura ideal en casa no tiene por qué implicar un gasto elevado. No siempre es necesario recurrir a estufas o realizar reformas costosas para cambiar ventanas. Existen soluciones prácticas y efectivas; un tipo de cortina puede ser muy útil para mejorar el aislamiento del hogar.
Hablamos de las cortinas térmicas, también conocidas como cortinas aislantes. A pesar de lo que se pueda pensar, no requieren enchufes ni instalaciones complicadas. Se cuelgan igual que cualquier cortina convencional, pero ofrecen una protección adicional contra el frío. A continuación, exploraremos qué son, sus ventajas y cómo maximizar su uso.
Funcionamiento
Imagen | Leroy Merlin
Pueden parecer cortinas comunes, pero las cortinas térmicas guardan un “secreto”: contribuyen a mantener el calor en el hogar durante el invierno. Esto lo logran gracias a una estructura de múltiples capas, que actúan como aislantes y minimizan la transferencia de calor entre la ventana y el interior.
Se instalan como cualquier otra cortina, pero suelen tener una cara decorativa junto a un forro aislante (hecho de materiales más pesados como poliéster o fieltro) y, en algunos modelos, una capa reflectante que ayuda a recuperar parte del calor o a bloquear la radiación solar.
Adicionalmente, su diseño crea una barrera aislante entre el cristal y la habitación, funcionando como un colchón térmico. En invierno, impiden que el calor generado por la calefacción se escape, y durante el verano, limitan la entrada de calor y luz solar, contribuyendo a un ambiente más fresco.
Las capas y forros atrapan aire, bloqueando las corrientes cerca de la ventana y minimizando las pérdidas de calor. Así, la temperatura interior se mantiene más uniforme y se requiere menos tiempo para que la calefacción o el aire acondicionado cumplan su función.
Tipos de modelos
Al considerar qué modelo elegir, es importante destacar que existen diversas opciones de cortinas térmicas y, por supuesto, distintas estéticas. Más allá del aspecto visual, aquí están los modelos más comunes disponibles en el mercado.
Las más frecuentes son las cortinas térmicas multicapa, que combinan un tejido exterior decorativo con una capa aislante interna. También están las cortinas blackout térmicas, diseñadas para habitaciones donde es necesario oscurecer y, además, mejorar el aislamiento.
Según indican en Emniza, al elegir la opción más adecuada, se deben considerar tres factores: el peso, el material y el tamaño:
- El peso es fundamental. Cuanto más pesado y grueso sea el tejido, mejor suele ser el aislamiento. Como referencia, para un buen aislamiento, escoge cortinas de más de 200 g/m², mientras que en áreas menos expuestas, pueden ser suficientes las de 150 g/m².
- El material también es esencial. El poliéster es el más utilizado por su resistencia y fácil mantenimiento, pero para un mejor aislamiento, considera forros de vellón o lana. El terciopelo es otra alternativa, que además de elegante, proporciona buen aislamiento.
- Por último, el tamaño es crucial: para que funcionen efectivamente, deben cubrir toda la ventana y llegar al suelo, impidiendo que el aire frío ingrese. En habitaciones muy frías, es beneficioso que sobresalgan algunos centímetros o estén ajustadas para reforzar el sellado.
Colocación
Como indican en Cortinarte, para aprovechar al máximo su efectividad, es ideal colgarlas lo más cerca posible del marco, cubrir el vidrio completamente, llegar hasta el suelo o el alféizar, y, si son de dos hojas, que se solapen en el centro.
En invierno, es recomendable cerrarlas al anochecer para retener el calor, y durante el verano, mantenerlas cerradas en las horas de más sol. Un mantenimiento sencillo, como pasarles la aspiradora de vez en cuando, ayudará a conservar sus propiedades.
Eficacia
Es fundamental tener en cuenta que su desempeño depende en gran medida del tipo de ventanas del hogar. Con un buen sellado y un cierre apropiado, estas cortinas pueden mejorar el rendimiento del sistema de ventanas, pero también intervienen otros factores como el clima, la orientación y los hábitos de uso.
Además de incrementar el confort térmico, estas cortinas pueden proporcionar un extra de aislamiento acústico debido al grosor del tejido y sus capas intermedias. Sin embargo, es importante ser realistas: su eficacia es limitada. No sustituirán un aislamiento estructural de calidad ni resolverán problemas de puentes térmicos. Comparadas con cambiar ventanas o mejorar el aislamiento de paredes y techos, la inversión es menor, pero el resultado también tiene limitaciones.
Una ventaja es que hay una amplia variedad de estilos y acabados disponibles, lo que les permite integrarse en la decoración sin parecer una mera solución técnica. Funcionan especialmente bien como complemento: además de contar con ventanas eficientes (por ejemplo, con rotura de puente térmico), es recomendable combinarlas con burletes, que ayudan a reducir infiltraciones y mejoran la efectividad del conjunto.
































