Soy de los que se inquietan al ver el porcentaje de batería de su teléfono. Aunque en ocasiones he considerado desactivar ese número omnipresente, seguir sabiendo con qué cantidad salgo de casa es esencial para mí. Sin embargo, me doy cuenta de que ese porcentaje no refleja la realidad: el teléfono presenta una interpretación. Y hay una lógica detrás de esto.
La batería es una batería química que funciona a partir de la interacción de sus componentes. Durante la carga, los iones de litio se mueven del cátodo hacia el ánodo a través del electrolito, mientras que los electrones circulan por el circuito externo; en la descarga, el proceso se invierte. Para calcular cuánta batería queda, el sistema mide el voltaje y lo compara con algoritmos de consumo. Existen márgenes de error: cuando llega al 100 %, aún queda un poco más de carga que se podría añadir. Y lo mismo sucede en el otro extremo.
El 100 % no es confiable. El 0 % tampoco

¿Te has dado cuenta de que el teléfono a veces se enciende de nuevo tras apagarse por alcanzar el 0 %? Algunas veces revive unos segundos, otras logra permanecer encendido hasta media hora. Hay otro aspecto que ilustra cuán engañoso es esto: podemos rastrear el dispositivo incluso cuando está apagado. La razón es clara:
La batería nunca llega a agotarse por completo en el 0 %.
Los fabricantes incorporan diversas protecciones para cuidar cada componente del dispositivo, y la batería recibe especial atención. Por ejemplo, no se carga al límite físico para evitar estrés en sus partes. Esto también se aplica al nivel bajo: si la batería alcanzara su 0 % absoluto, podría sufrir daños permanentes. Podría perder capacidad o experimentar un descenso repentino de voltaje. Y esto puede suceder incluso tras una carga reciente.
El porcentaje de batería se obtiene a través de algoritmos que estiman el estado de carga (State-Of-Charge o SoC). El sistema del teléfono relaciona los niveles de voltaje, corriente, temperatura y el uso habitual del dispositivo. Por esto, cuando adquirimos un móvil, aparece un aviso en pantalla indicando que está «aprendiendo patrones de uso». Cuanto más se ajusten los algoritmos y los circuitos integrados del indicador de batería, más preciso resultará el porcentaje.
Aunque el número parece ofrecer una lectura precisa de la capacidad de la batería, esto es solo una ilusión:
El móvil no conoce exactamente cuánta energía le queda: calcula cuánta puede ofrecer sin dañarse
Por eso siempre reservará una porción arriba y otra abajo como protección. Además, según estudios independientes, la estimación del estado de carga (SoC) en baterías de litio presenta un margen de error de entre 1 y 2 %. El porcentaje parece un dato estático, pero realmente es dinámico.
El móvil protege uno de sus componentes esenciales

Las baterías han mejorado significativamente desde los primeros modelos basados en iones de litio. Estamos viendo un notorio avance gracias a la mayor densidad del silicio-carbono. No obstante, siguen basándose en procesos químicos dentro de las celdas. Dado que las condiciones bajo las cuales se produce cada reacción son variables (temperatura ambiente, temperatura de la batería, demanda del dispositivo, estado del componente…), la medición también cambia.
El sistema de nuestro móvil está continuamente evaluando el estado de la batería y su capacidad restante. Aunque no podemos confiar plenamente en ese porcentaje, sigue siendo la única forma razonablemente confiable de saber cuándo es momento de buscar un cargador. Es un pequeño engaño que prolonga la vida útil de la batería.





























