Hace un par de semanas les compartí cómo configuramos nuestra iluminación inteligente en nuestra residencia en Madrid cuando nos ausentamos durante el verano, utilizando rutinas que simulan presencia en el hogar. Sin embargo, al salir de nuestra casa en Pamplona por un par de semanas de descanso, optamos por una medida diferente y apagamos el router. Independientemente de la opción elegida, ambas tienen sus aspectos positivos y negativos. Aquí les detallo las razones por las que desconectamos el router antes de partir de vacaciones.
Para nosotras, la diferencia de tiempo es crucial, aunque es una preferencia personal: dejar nuestro piso en Madrid desatendido por dos meses nos genera cierta preocupación, por lo tanto, generalmente visitamos el lugar una vez al mes para verificar que todo esté en orden. Mientras tanto, las luces se encienden en momentos específicos para simular actividad y contamos con un Echo Show 15 equipado con cámara y funciones de vigilancia, permitiéndonos monitorear lo que sucede en todo momento cuando sea necesario. Todo esto no sería factible si nuestra domótica y el router estuvieran desconectados, algo que sacrificamos en nuestra vivienda en Pamplona.

Parece un cuadro más, pero integra cámara y micrófono para observar y escuchar lo que sucede
Como mencioné anteriormente, en Pamplona apagamos el router cuando estamos ausentes. Aunque perdemos lo mencionado previamente, también obtenemos otros beneficios. Ironicamente, también incrementamos la seguridad, aunque en este caso se refiere a la seguridad del propio router.
Intentos de intrusión al Wi-Fi
Tener un router conectado y desatendido resulta muy atractivo, especialmente si conserva la configuración por defecto, incluyendo el nombre y la contraseña. Modificar la contraseña y la SSID o desactivar la configuración WPS son medidas recomendables que no requieren mucho tiempo ni conocimientos avanzados, pero contribuyen significativamente a prevenir intrusos que busquen aprovecharse de nuestra red de internet gratuita.
Quienes intentan acceder a nuestra red buscan aquellas redes bien señalizadas (routers cercanos) y poco seguras. Identificar un router con sus ajustes predeterminados indica que sus usuarios no han modificado la configuración (y probablemente tengan los ajustes más básicos), lo que hace más sencillo a los intrusos descifrar la contraseña. Por esta razón, en nuestro hogar en Pamplona, con varios vecinos alrededor, cambiamos estos datos con regularidad y desconectamos el router durante las vacaciones.
Modificar la contraseña y el nombre de la red no garantiza que sea invulnerable, pero suele disuadir a posibles intrusos, evitando que aprovechen completamente el ancho de banda y velocidad de la red (ya que no estaríamos utilizándola), tanto para usos legítimos como actividades ilícitas a través de nuestro Wi-Fi.
Ahorro de consumo energético
El segundo motivo está directamente vinculado con el ahorro en la factura eléctrica: antes de salir de vacaciones, desconectamos la mayoría de los dispositivos para evitar el consumo en espera: la computadora y todos sus periféricos, el televisor, la consola de videojuegos, los Echo… por lo general, mantenemos encendidos aparatos como el frigorífico (para mantener algunos alimentos en su interior) y otros, como el horno o la lavadora, que cuentan con un enchufe de difícil acceso y poca interacción.
Cabe mencionar que los routers son dispositivos de bajo consumo energético (especialmente en comparación con otros dispositivos) y, según el tipo, modelo y características, consumen un promedio de 10 a 20 vatios por hora. Si bien estamos conscientes de que tanto el router como los adaptadores PLC y extensores representan apenas unos pocos euros semanales según nuestros cálculos, cada pequeño ahorro cuenta. De lo contrario, se estaría manteniendo los dispositivos encendidos sin necesidad.
Prolongación de la vida útil
Si bien el router está diseñado para quedarse encendido continuamente, mantenerlo en operación permanentemente implica una reducción significativa en su vida útil, ya que sus componentes tienen una durabilidad estimada que disminuye con el uso y desgaste.
Además, es importante considerar que, en este caso particular de las vacaciones de verano, existe un mayor riesgo de exposición a altas temperaturas, aumentando así la posibilidad de sobrecalentamiento, especialmente si se encuentra en un lugar con mala ventilación y poco flujo de aire.


































