A mediados de la década pasada, el cine de género experimentó una sacudida que muchos no vieron venir. No se trataba de un jump scare convencional, sino de algo mucho más insidioso y persistente. David Robert Mitchell, con una economía de recursos envidiable y una narrativa que apenas supera los 90 minutos, entregó con It Follows una pieza que hoy se estudia como un pilar del terror contemporáneo. La buena noticia para los entusiastas del suspense es que esta joya sigue disponible en el catálogo de Amazon Prime Video.
Una premisa que redefine el acoso sobrenatural
La historia de Jay, interpretada por una Maika Monroe que aquí cimentó su estatus de Scream Queen moderna, comienza con un acto aparentemente cotidiano: una cita y un encuentro sexual. Sin embargo, la película rompe rápidamente con la normalidad. Tras ser cloroformada por su pareja, Jay despierta para descubrir que ha heredado una “carga”. Algo, con forma humana pero de naturaleza incierta, empezará a caminar hacia ella. No corre, no grita, simplemente avanza.
Lo que hace que It Follows destaque sobre otros slashers o películas de fantasmas es su regla fundamental: la inevitabilidad. El ente puede tomar cualquier forma —un extraño, un vecino o un ser querido—, pero su objetivo es único. La única forma de ganar tiempo es transmitir la maldición a otra persona mediante el sexo, lo que plantea un dilema moral que acompaña al espectador mucho después de que aparecen los créditos.
El terror de lo cotidiano y la atemporalidad visual
Uno de los mayores logros de Mitchell es la creación de un mundo que se siente fuera del tiempo. En la película conviven televisores de tubo, coches clásicos y dispositivos electrónicos que parecen salidos de una realidad alternativa. Esta estética anacrónica no es gratuita; sirve para desorientar al espectador y reforzar la sensación de pesadilla. No sabemos en qué año estamos, y eso hace que la amenaza se sienta universal.
A esto se suma la banda sonora compuesta por Disasterpeace. Lejos de las orquestas estridentes, aquí encontramos sintetizadores que rinden homenaje a John Carpenter pero con una personalidad propia. La música no solo acompaña, sino que dicta el pulso de la ansiedad que vive la protagonista.
Más allá de la metáfora de las enfermedades de transmisión sexual
Mucho se ha escrito sobre si It Follows es una parábola sobre las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Si bien el paralelismo es evidente, reducir la película a esa única lectura sería un error. La cinta explora también la pérdida de la inocencia y el fin de la juventud. El “ente” que persigue a los jóvenes podría interpretarse como la misma muerte o el paso del tiempo; algo que, hagas lo que hagas, siempre te alcanzará.
A diferencia del cine de terror comercial que depende de sustos fáciles, aquí el miedo proviene del espacio negativo. Mitchell utiliza planos abiertos y movimientos de cámara de 360 grados que obligan al espectador a escanear el fondo de la pantalla. ¿Ese hombre que camina a lo lejos es solo un extra o es “eso”? Esa paranoia compartida entre personaje y audiencia es lo que la eleva a la categoría de obra maestra.
Un regreso esperado: El horizonte de ‘They Follow’
El impacto de esta obra ha sido tan duradero que, casi diez años después, se ha confirmado que tanto el director como Maika Monroe regresarán para una secuela titulada They Follow. En una era donde las segundas partes suelen nacer de la necesidad comercial, hay una expectación genuina por ver cómo expandirán este universo sin romper el minimalismo que hizo efectiva a la original.
Para quienes aún no han experimentado la tensión de esta persecución, o para aquellos que quieran refrescar la memoria antes de la secuela, revisitarla en Prime Video es una cita obligatoria con el mejor cine de suspense de este siglo. Solo un consejo: después de verla, es probable que no vuelvas a mirar a alguien caminando hacia ti de la misma manera.


































